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  Reflexiones al Módulo Teoría del Apego  

Lic. Claudia Goldman
 

Pienso en una amiga mía, quien tuvo una hija muy prematura, a las 28 semanas de gestación. Quedó enojada. Ella tenía un ideal altísimo sobre lo que era parir, amamantar y criar a un bebé. Su primer hija había sido "fácil" (desde el embarazo, el parto y durante el puerperio). Su pregunta permanente es: ¿cómo se hace cuando un bebé no tuvo desde el inicio todas las necesidades básicas cubiertas, cuando no pudo ser amamantada, cuando no hubo contacto inicial, cuando vivió separaciones TAN tempranas? Quiero soluciones!, me decía.

A partir de la teoría del apego, teoría introducida por John Bowly y que comenzamos a trabajar recientemente en un seminario dado por el Dr. Alberto Ekboir y la Dra. Eliana Montuori, "Apego y psicoanálisis: una relación compleja", podría, no sé si dar una solución, pero sí cambiar el ángulo desde donde ver a ésta bebé.

Términos como apego, vínculo de apego, sensibilidad materna, holding, mirada, expresión de afecto, son los que me quedan resonando y me hacen pensar en K, esa hermosa bebé de, ahora, 1 año y medio. Definiré sólo algunos de estos términos: el apego es la relación específica del bebé con su madre (y no al revés). El vínculo de apego es el vínculo afectivo, íntimo que une a una persona a otra específica, claramente diferenciada y preferida (la figura de apego) vivida como más fuerte y que las mantiene unidas a lo largo del tiempo. Tiene una función biológica: brindar protección contribuyendo a la supervivencia de la especie. El apego se construye (y quiero subrayar esta palabra) a lo largo del primer año de vida; tiene su apogeo a los 3 años y luego disminuye. Existe una correlación entre el apego con la capacidad de amar y vincularse a lo largo de la vida con otras personas. Sensibilidad materna no es algo instintivamente armado. El "ajuste" está basado en la experiencia y en el contexto. Esta sensibilidad va variando a medida que crece el bebé (no es igual en un recién nacido, a los 6 meses, 6 años o en la adolescencia). Idealmente, hay una "sincronía" madre-hijo.

Los bebés nacen con una gran capacidad para el apego y una gran capacidad social. Vienen al mundo predispuestos a formar vínculos. Todo esto se da sobre la experiencia, la cual arma la estructura. SOBRE LA EXPERIENCIA SE ARMA LA ESTRUCTURA.

A partir de la teoría del apego pienso en K y su mamá, no por lo que no tuvieron al inicio, sino por lo que están construyendo juntas, por esa "danza" que bailan al unísono. Veo a K con esa capacidad para establecer vínculos estables y confiables de los cuales depender; la veo tener conductas exploratorias en el mundo con cierta autonomía y la posibilidad de contar con otros seres humanos que sirvan de vínculos y ella, servir de vínculo con los cuales hacer una base segura.

Quisiera invitar a todos aquellos interesados en la temática de las relaciones tempranas, a escuchar y aprender de esta teoría novedosa que cambió con el paradigma imperante en una época no tan lejana.