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  Comentario al artículo “La dialéctica de las necesidades básicas” del Dr. Grieco  

Lic. Claudia Goldman
 

El Dr. Alberto Grieco envió a nuestra página web un interesante artículo sobre la dialéctica de las necesidades básicas en niños pequeños y a partir de su gestación.

En el diccionario de la real academia española, dialéctica aparece definida como una lógica; agrego: lógica entre dos. Dice Alberto Grieco en su artículo: "la dialéctica nos propone una interpretación de la realidad concebida como un proceso en el que se suceden una variedad infinita de fenómenos, a partir de otros anteriormente existentes (ejemplo: de los suministros básicos intrauterinos a las necesidades básicas extrauterinas). Esta sucesión, no obstante, no se produce al azar o arbitrariamente, ni se encamina hacia la nada o el absurdo: todo proceso está regulado por leyes que determinan su evolución desde las formas más simples a las más complejas, y que van afectando a todo el proceso. (...) No es, solo, un proceso mecánico, sino que la dialéctica es la ciencia de las leyes generales del movimiento. Es mirar diferente cuando consideramos las cosas en su movimiento, en su transformación y en sus recíprocas interacciones. Inmediatamente, tropezamos con contradicciones. Las formas superiores del movimiento de la materia, y muy especialmente de la vida orgánica y su evolución, se visualizan en que un ser es en cada momento el mismo y otro diverso". Automáticamente pienso en la díada, en esa simbiosis inicial madre/bebé en la cual ambos son ellos mismos y el otro diverso, en cada momento.

(...)"El contacto, movimiento y sonido, succión (no nutricia), contención y alimentación son las necesidades básicas en continuo movimiento, carenciándose o sobrecargándose independientemente o en conjunto, en una constante evolución donde la intención de las partes del vínculo padre-madre-hijo es lograr mantener el mayor equilibrio posible, buscando una simetría. El malestar aparece cuando el binomio madre-bebé no se entiende, no logra acercarse a esa simetría. Entonces el sistema comienza a desequilibrarse y, cuando va más allá de las posibilidades de retorno, la atmósfera vincular se enrarece, el movimiento se altera, se rigidiza y traspasa el límite de lo posible. La sobrecarga o la carencia se agudizan hasta el punto de la desestructuración del vínculo y, por consiguiente, se posibilita la enfermedad, a veces sin retorno, ya que se pierde ese juego dialéctico que no permite recuperar el equilibrio. Cada área a la que corresponde cada una de las necesidades básicas son representativas de una región corporal y, en ese juego de distorsiones, aparecerán los signos y síntomas del desajuste". Este, en general es el momento de la consulta con el especialista. Siguiendo el modelo propuesto por Grieco, tomado de las series complementarias de Freud, anteponemos una causalidad dinámica a una causalidad lineal, para entender la salud y la enfermedad con la intención de integrar los múltiples factores. La suma de los factores hereditarios y congénitos (serie 1) más las experiencias infantiles (serie2) originan lo que se llama la disposición (a enfermar o estar sano). Si a esto se añade el factor desencadenante (serie3), estamos frente al desequilibrio/enfermedad. Estas series, las tomo para entender el proceso en el cual están inmersos los miembros de la díada, particularmente la mamá ya que en esta dialéctica, la nueva realidad (el bebé), incluye a la anterior (la mamá, su historia personal). "La maduración (crecimiento y desarrollo) del bebé, es producto de un largo proceso de incorporación y acumulación de experiencias, recibidas a través de otro ser humano que las posibilite, la madre, luego el padre o la persona cuidadora. Este vínculo tiene, desde el comienzo, una importancia absoluta, y, más tarde, solo relativa. Es posible describir el curso del desarrollo en términos de dependencia absoluta, dependencia relativa y tendencia a la independencia."

En relación a las necesidades básicas, ya no sólo del bebé, sino de la díada, pienso en la regresión de la madre durante el puerperio. Regresión esperable que le posibilita, por un lado, identificarse con su hijo para poder atenderlo, manipularlo y empatizar con él; "sentir lo que él siente" y también, en esa regresión, la mamá vuelve ella misma a ser el bebé que fue, indefensa (relativamente), dependiente y con toda su historia infantil frente a nosotros, analistas; hoy, aquí y ahora; adulta y madre. ¿Cómo fue ella sostenida, alimentada o contenida en sus comienzos? Cómo fue para ella el contacto, el movimiento, el regazo? Entonces, ¿de quién hablamos en esta lógica "entre" dos?
Winnicott utilizó la palabra "holding" para referirse al sostén del bebé. "Me conformo con utilizar la palabra sostén y con extender su significado a todo lo que la mamá es y hace en este período de dependencia absoluta". Tal vez es en ese lugar donde el profesional o el grupo de pares en el caso de un grupo de puerperio, debe ubicarse; un "holding" aggiornado, que dé sostén, contención, "alimentación", movimiento, palabras, etc. Que acompañe en este arduo y lento proceso de individuación de cada uno de los miembros de la díada.