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 El poli amor, familias ensambladas, etc., etc.
¿Qué hay de nuevo?. 

 
  Autora: Lic. Marcela Dal Verme .
Enero - 2010.
 
 

Leyendo diarios este fin de semana de enero, me alegra ver tanta preocupación por los efectos que la vida posmoderna causará en lo psicológico: las familias ensambladas y los consejos para el verano de a "muchos"; el "poli amor" de las parejas. o los tríos o lo que sea.
Veo preocupación en colegas psi por dar respuestas a tanto desconcierto sobre la vincularidad humana y es ahí donde me senté a escribir estas ideas, que sólo aportan tal vez más desconcierto, pero que yo tolero bien después de tantos años de psicoanálisis.
Porque es desde allí desde donde sé pensar; para mí y para los que necesitan de mí.
Como diría mi abuela."nada nuevo bajo el sol". sólo corridos los telones.
¿Vamos a llamar "poli amor" a tres jóvenes que decidieron ventilar un trío ya muy popular en la Francia del Renacimiento y del Romanticismo; ni hablar de la Grecia antigua; aquí nomás en México (casa grande y casa chica conocidas en nuestros congresos) y qué si hablamos de sociedades conservadoras con dobles vidas de señores y señoras que por no perder "medio patrimonio", "sacrifican todo un matrimonio".
El mundo psi (opinólogos en general) terapeutas de todas las escuelas habidas y por haber, counselors, etc. con ese furor de rotulación de todo lo que los humanos hacemos, hemos denominado familias ensambladas ¿a que? ¿A hacer lo que se puede cuando las familias son atravesadas por el dolor de un divorcio?
Los grandes y los chicos heridos buscan alivio en reemplazos y sustituciones que no llegan a satisfacerse y hasta, a veces, la desilusión de lo que se imaginaba y no fue, agrava el sufrimiento.
Son ensambles "los míos y los tuyos", ¿ensamble de hermanos que no se tenían antes del divorcio? o ¿ensamble de padre o madre que uno solo no se anima a enfrentar con los propios?
Y sí, duele y sólo nueva historia y mucha paciencia pueden aliviar; aunque no sanar lo que se perdió; papá y mamá juntos.
Judith Walerstein dice en su libro "Los hijos del divorcio" que ante la pregunta a un paciente de 8 años, varón, si no prefería así a sus papás separados sin pelear; el niño respondió sin vacilar "no! prefiero que se sigan peleando juntos en casa"; ".allí me di cuenta de lo que habíamos inventado." dijo refiriéndose a esta explicación.
No estamos ajenos a familias tradicionales, conservadas inmaculadas sin divorcio de por medio, a las que uno ve y se pregunta ¿Cuándo se ensamblarán estos cuatro? Y sin embargo son como "dios manda".
Quisiera transmitir que mi preocupación no es por lo que las personas hacemos (hacemos lo que podemos) sino por lo que los terapeutas y opinólogos "en nombre del saber" queremos que los demás hagan.
He aprendido que las preguntas abren y las respuestas cierran.
El psicoanálisis sabe de esto y desde el tan mentado "¿a UD. que le parece?"  queremos preguntar: ¿UD. como se siente?, ¿UD, como lo haría?, ¿UD se separa o busca unirse?, ¿UD se queda porque no se anima a irse? Y así seguiría preguntando y preguntando para que ese dolorido ser humano encuentre en sí mismo la respuesta que más le sirva.
Como decía Fernando Ulloa: ."la pregunta de origen no es por qué, sino para que. alguien hace algo por loco que parezca.
 
Por que lleva implícito un juicio y uno podría responder: porque quiero, porque sí, ¿por qué no? No es ser juzgado lo que uno viene a buscar, sino alivio.
En cambio para que incluye la utilidad anímica que uno cree resolver con un determinado acto; y allí estamos para descubrir si esa utilidad anímica está al servicio de la muerte o de la vida; si logramos el tiempo de reflexión necesaria la respuesta está en uno mismo.
Pero me animaría a pensar que para eso hay que estar muy despojado de prejuicios y no siempre se logra.
Por otro lado, esto como si fuera poco complicado, lleva la sexualidad a cuestas; que como soy psicoanalista y freudiana, no sólo creo que existe sino que es muy necesaria; aunque entienda que es muy complicado cargar con una cultura monógama represora y un deseo polígamo insaciable ; ¿Cómo juntar esto y no morir en el intento?.
Propongo discreción como primeramedida.
Quiero decir con esto que no es necesario hacer las mismas formas siempre que uno siente que algo le da mariposas en la panza. Tirar todo por la borda es mucho por muy poco; aunque también unidos hasta que la muerte nos separe es tan naif como inhumano; aunque lo que se vea tenga esa forma. Seamos sinceros, no hay hasta hoy un deseo monógamo en un ser humano vivo. ¿Quien no busca en su disco rígido privado (fantasías inconcientes) ideas que colaboren con la excitación de una relación sexual con una misma persona por los últimos veinte años?
No son los actos los que determinan lo que sucede; sabemos que la punta del aisberg no deja ver la gran maza de hielo y en la sexualidad la búsqueda es constante.
Estos jóvenes del poli amor (25 años promedio) no son muestra de nada; son sólo evidencia de búsqueda e investigación; no lo juzguemos, démosle tiempo al tiempo y nada ni nadie escapa al teatro griego.
Yocasta, Edipo, Agamenon y Electra son el elenco estable de lo que nos enreda.
Recordemos al maestro Woody Allen  en esa paradigmática escena donde en el centro de la cama vestidos mirando el techo él y D. Keaton tiene a sus respectivos lados a sus respectivos papás y él le dice: somos muchos aquí hoy, ¿no?. No sé si alguna vez leyó a Freud, lo que sí sé es que sabe mucho de teatro griego.
Quisiera terminar mis reflexiones pudiendo transmitir que no hay nuevas vincualridades; hay vínculos, como siempre conflictivos, porque somos seres inteligentes y eso nos hace conflictivos y tampoco creo que haya nuevas sexualidades; hay sexualidad, sólo que antes era todo más hipócrita y hoy es más develado.
No nos asustemos, estamos todos en la escena y no es mejor estar juntos que divorciados si uno se aburre mucho y no se permitió la libertad de comparar, elegir y decidir; pero tampoco es mejor separarse porque así uno es más libre; libre es uno si se anima a pensar en soledad y a jugarse por lo que cree que le va a ser útil a su bienestar.
No es mejor la sexualidad monógama por reprimida, pero tampoco la cantidad  de experiencias sexuales indican salud mental.
Cada casa es un mundo y cada mundo un infierno. también decía mi abuela.
Ocupémonos de cada caso y colaboremos con las preguntas sin receta, sin respuesta y sin títulos; con trabajo reflexivo y habremos logrado que los prejuicios no nos oscurezcan la mirada, que no es poco.
 
  
Lic. Marcela Dal Verme
marceladalverme@hotmail.com