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  PUBLICACIONES DEL DEPARTAMENTO DE PSICOLOGÍA PARA EMPRESAS
 

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  DE ESO NO SE HABLA.  


Publicación en Revista C&d.
28 de Marzo 2000.
Autora: Lic. Stella Maris Onetto.
 
 

El estrés es una gran problemática moderna que deben afrontar las organizaciones. La Lic. Stella Onetto habla sin rodeos de esta nueva realidad laboral e intenta encontrar una salida óptima al problema.

¿Cuáles son las herramientas que precisamos hoy los individuos para desarrollar nuestro oficio? Saberes universitarios, científicos, técnicos, informáticos. Pero el primero, del que menos se habla, el que suponemos viene incorporado a nuestra educación familiar, es nuestra capacidad para interrogarnos. Las transformaciones de los últimos años han modificado las reglas laborales y de vida dentro y fuera de las organizaciones. Avances tecnológicos, nuevos productos, mayor competitividad, empujan a las empresas a cambios sustanciales para poder subsistir y desarrollarse. Mientras tanto las personas que habitan esas organizaciones deben asumir nuevas exigencias en su rendimiento, que van muchas veces acompañadas de un futuro incierto. La globalización y la informática, han acelerado y agrandado el mercado y la competencia, lo cual lleva a las empresas a exigir de sus empleados más y más resultados, sometiéndolos muchas veces a técnicas laborales más y más estresantes: prolongación de la jornada laboral, estrategias de competitividad feroz entre empleados de un mismo sector, fusiones entre empresas que dan como resultados la duplicación de cargos, y conflictos que como Capuletos y Montescos, impiden la integración y aceleran la desocupación. Cambios geográficos y traslados que hacen peligrar el equilibrio familiar, y exponen a los expatriados a una opción imposible: el trabajo o los lazos familiares. Este diagnóstico de situación que no pretende ser exhaustivo, pero si recordar bajo qué condiciones de navegabilidad estamos llevando nuestro barco, nos enfrenta a lo que hemos dado en llamar " el malestar de fin de siglo: el estrés".


Naufragar lentamente

Cada puesto en una organización está sometido a ciertos niveles de estrés de acuerdo a las características de su función: Hagamos un ejercicio de reflexión ¿dónde nos aprieta más el zapato? Si vamos a llamar estresor a todo aquel estímulo que nos impone un esfuerzo orgánico y psíquico de adaptación, sepamos, que vamos a tener que pensar seriamente acerca de cuáles son las nuevas condiciones laborales y qué recursos necesitamos desarrollar en nuestra gente para acompañar dichos cambios sin enfermar. Las pretensiones de cambio permanente que se vienen sosteniendo chocan con el obstáculo de que las empresas no son maquinarias en funcionamiento, sino sistemas humanos con características peculiares.

En un reportaje a Peter Senge, especialista en management, se preguntaba: "Por qué las empresas son tan inhumanas. Tenemos que pensar más como biólogos que como gerentes". Propone cambiar la metáfora de la empresa como máquina, por la de la empresa como jardín y los líderes, como sus expertos jardineros, sembrando más que imponer, cosechando, más que arrancar. Encontramos que en las postrimerías del fin de siglo, psicólogos, médicos, y especialistas en organizaciones no manejábamos lenguajes tan diferentes.

Vivimos en un tiempo en que nuestras perspectivas futuras dependen cada vez más de que sepamos manejar con más destreza nuestras relaciones personales y laborales. Las condiciones de personalidad y nuestras aptitudes personales juegan un papel crucial. Una personalidad empática en relación a los demás, capaz de adaptarse a lo nuevo con aptitudes persuasivas, que le permitan comprender el punto de vista del otro, pero también poder hacer valer el propio, será el que pueda desarrollarse sin enfermar.

El sector laboral más afín a este tipo de pensamiento es el de RRHH, pero hasta ahora ha permanecido lejos de la posibilidad de influir a los otros sectores de la empresa y muchas veces terminan hablando un diálogo de sordos. Que el estrés se halla convertido en la patología de fin de siglo no puede sorprendernos. Hemos forzado una sutil y compleja naturaleza. Cuando el único valor en un proyecto está representado por el rendimiento económico, los individuos corren el riesgo de quedar en el camino.


Organizaciones más participativas

Las últimas tendencias señalan que la Gcia. de RRHH participe en la discusión y proyectos que hagan al negocio. No será fácil implementarlo. Implica incluir el factor humano en el negocio. Los sectores menos blandos de la organización tendrán que aprender a dialogar. La prevención del estrés laboral esta comenzando a tenerse en cuenta como una herramienta imprescindible para mejorar la calidad de vida laboral y su influencia en la productividad. A través del diseño de talleres adecuados para cada grupo de trabajo: sectores en transformación, zonas de la organización dedicadas a la atención al cliente, preparación para traslados, absorciones, fusiones, etc. Mediante la elaboración de técnicas y estrategias apropiadas para cada caso podemos prevenir los efectos nocivos del estrés, descubriendo bajo qué condiciones los individuos pueden desplegar sus capacidades y aportar para un proyecto laboral exitoso que no lo excluya.



• El estrés en el área de ventas: sometido a más exigencias, para el logro de metas más elevadas, con cada vez menos plazos y menos presupuesto.
• El estrés del área gerencia y dirección: que requiere condiciones cada vez más firmes para el manejo de los equipos. El uso de medidas disciplinarias, y la ingrata tarea de los despidos.
• El estrés de los administrativos y técnicos: con bajos sueldos, y tareas rutinarias de poca responsabilidad.
• El estrés de las relaciones interpersonales: por diferencias de carácter, de edad, de nacionalidad, de trayectoria.
• El estrés por fallas en las condiciones ambientales: falta de luz, aire, espacio.
• El estrés por falta de sueño: los trabajos con turnos rotativos, guardias en el área de salud, seguridad, telefonía.